Nueva casa, nueva vida… ¡Y nuevos vecinos!

 

Hablemos de nuestros vecinos.

La verdad es que conocer a estos nuevos personajes que de ahora en adelante formarán parte de nuestra vida, siempre da ansiedad, curiosidad e incluso miedo, es válido y completamente normal, pero debemos recordar que ahora ellos estarán en nuestro alrededor; y creando una buena relación haremos que exista un ambiente agradable, donde vivir en nuestra nueva casa no solo será toda una aventura, sino también una zona confortable donde ellos ganan y nosotros ganamos.

¿Cómo lanzarnos al primer acercamiento?

Siempre es bueno ponernos en los zapatos del otro, cómo nos gustaría que reaccionara alguien nuevo al llegar por primera vez a nuestras vidas. Sonreír es la clave, nada ostentoso, una sonrisa natural, positiva, que transmita nuestra esencia, toda nuestra buena vibra y la forma en la que percibimos la vida.

No es nada complicado; una sonrisa al salir de tu nueva casa y encontrar a tu vecino en su entrada, mientras riegas el jardín, accedes al edificio, incluso mientras bajas de tu coche o transporte. La idea aquí, es que perciban en ti esa accesibilidad y acercamiento a la que estás abierto, que no los bloquees o recibas con mala cara incluso al haber tenido un mal día, da a entender que eres una persona que sabe separar las situaciones correctamente, que es abierta y amigable y sobre todo, alguien a quién ellos quieren tener como vecino.

¿Qué hacemos en el primer contacto?

Para saber cómo reaccionar, debemos conocer qué queremos conseguir.

Si nuestro objetivo es crear relaciones de amistad con ellos porque nos parecen interesantes o divertidos, entonces el primer contacto preferiblemente debemos hacerlo nosotros y con toda la intención de permanencia. Un saludo amigable y alguna pregunta sobre la zona en la que viven, sería una buena forma de comenzar, hacerle ver que eres nuevo por los alrededores y que te acercas para conocer, hace una referencia inconsciente a que él es la persona indicada que te puede ayudar, que él es conocedor del área y que todo lo referente a instrucciones e historia él te puede asesorar.

Partiendo de ahí será mucho más fácil dirigir la conversación hacia temas un poco más personales; gustos, preferencias, anécdotas…

…Y siempre muestra interés; cuándo alguno de nuestros vecinos comienza a notar que tenemos interés, no solo por la zona en la que vivimos, sino también por lo que él tiene que ofrecer como persona, por la forma en la que piensa y ve el mundo, por su filosofía y sus creencias, sus gustos, disgustos y miedos; estará siempre más abierto a una relación que salga de lo ordinario y pase a lo extraordinario.

Finalmente mantén tus nuevas relaciones.

Una buena comunicación crea buenas relaciones. Eventualmente notarás que con el paso del tiempo, los percances se harán notar, esto pasa en todos lados, en cualquier núcleo, y sucede siempre para recordarnos que todos, a pesar de vivir en zonas similares, vivimos situaciones diferentes, tenemos ideas diferentes y nos expresamos diferente. No es nada grave y para resolverlo, debemos tener una buena comunicación interna y con nuestros vecinos. Qué nos molesta a nosotros, qué le molesta a ellos, y cómo podemos llegar a una solución intermedia. Donde ellos ganen y nosotros ganemos.

Aprendamos a disfrutar de todas estas nuevas experiencias, con sus subidas y bajadas, al final siempre nos formarán nuevos criterios, nuevas percepciones y nuevas aventuras.

 

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